miércoles, diciembre 30, 2009

Abrazo a todas las mujeres del mundo!!!!


A mis compañeras bloggeras exitosas!!!
A mis compañeras de taller!!!
A mis amigas que me aguantan!!!!
A mis compañeras de trabajo que me bancan a diario!!!
A mis compañeras pintoras!!!
Y feliz 2010 especial para ellas!!!
Mujeres sensacionales que me hacen sentir orgullosa de ser mujer!!!
Exito para todas!!
Y suerte!!!
Que todo y todos los que nos jodan se vayan al carajo y quedemos con lo que nos hace plenas y felices!!!!!!!!!!!!!! A todas les deseo totalidad, plenitud!! Nos merecemos todo lo que nos de la gana tener y si alguien piensa distinto, que siga viaje!!!!
Besos!!!!

martes, diciembre 29, 2009

Laila de Maia - como la vi


Una joven alta, delgada, morocha, sonriente, estaba sentada frente a una piscina de niños, chica, plana, con agua fría. Ella, estaba en esa transición en la que no sabes si quieres ser niña o mujer, y observaba la chatura del agua, la insipidez de la poca profundidad.
Estaba muy vestida, se cubría hasta el cuello con un rompe viento gris y estaba casi tirada en un banco de hormigón frío, aburrida, fastidiada.
Miró el muro a su izquierda y la curiosidad de saber que había más allá de él, la hizo estirar su cuello para mirar.

Del otro lado vio una piscina enorme, profunda, de adultos, climatizada, con gente interesante nadando y bañándose en esas aguas.

Se levantó y caminó bordeando el muro unos metros siempre mirando hacia allí.

El vapor que subía como nube blanca delataba el calor del agua brillante y celeste que parecía invitarla.

Hacía frío y ella deseó con su piel y su estómago, profundamente, sumergirse en esas aguas.
Se acercó un poco, tímidamente al borde, temerosa, dudando, temiendo a la profundidad.
Finalmente no resistió y corrió a quitarse la ropa gris.

Al volver ya deseosa de zambullirse, el camino hacia la piscina se había transformado en una obra destruida, con montículos de tierra, pilas de ladrillos y vigas por las que tuvo que pasar haciendo equilibrio. Se sostuvo, se inclinó, se apoyó casi en el piso, pero no perdía de vista la piscina tibia, deseo desesperado de su piel congelada.

Fresca y feliz, plena, llegó al borde finalmente y caminó por él como si fuera la pasarela de su triunfo.

Entusiasmada y segura se subió al trampolín, y saltó un clavado hacia el agua profunda y cálida.

Sintió el calor envolviéndola lentamente como si el tiempo se hubiera paralizado, primero sus manos, sus brazos, su cabeza hasta envolver totalmente su cuerpo y entibiarlo.

Se hundió hasta el fondo, giró su cuerpo y regresó lentamente a la superficie. Al salir sacudió su pelo largo y miró alrededor, serena, feliz.

Miró hacia una esquina de la piscina y allí estaba una mujer negra, grande y robusta, sentada, observando sus movimientos, solo observando y la joven se sintió en paz…

(continúa Maia, pero fue censurado por mi autocrítica)

Para Marcianos y verpertinos y todos...

A todos, algo que me quedó en el tintero luego de la fiesta de fin de año. Algo que no quería procesar pero se fue procesando solo.

Me hubiera gustado que mi timidez disimulada con tontería no me impidiera relacionarme más con todos ustedes.

Tenía muchas expectativas pues reconozco que muchas de nosotras tenemos puntos que unen nuestras almas. Me veo en muchas de ustedes, mujeres que viven o intentan vivir y salir adelante como yo, y continuamos sonriendo e intentando ser felices.

Y llegó el día y me quedé allí en la seguridad de mis lunáticos a quienes les tomé mucho cariño y con quienes siempre me sentí en casa. (a pesar de los consejos de Eli que venía y nos decía que no fuéramos chúcaros) Y por esa seguridad dejé quien sabe de conocerlas como quería.

La vida ojalá nos de otra oportunidad.
Besos y la próxima trataré de no ser tan tímida y conocerlas en verdad.
Cariños a todas las bloggeras de Onetto, jajajaj y las sigo leyendo.

Cansada


Amigas ...
quiero dormirme hoy y despertarme en 2011.

miércoles, diciembre 23, 2009

domingo, diciembre 20, 2009

Tu boca


Recorre mis fronteras
Tu boca…
Me pierdo en tu invasión
Exploto…
No quiero resistir
Me rindo…
Me dejo morir
En tu boca…
Estallan mis sentidos,
Respiro,
No puedo resistir...
Y me vuelvo a rendir,
No lo domino.
Tu boca…

jueves, diciembre 17, 2009

Locura


Muero,
Respiro.
Pienso.
Despierto
Vuelo
Caigo
Me entrego.
Me resisto.
No entiendo.
Grito
En silencio.
Quiero correr.
Paro.
Me sostengo.
Quiero irme.
Me quedo.
Lo prefiero.
Lo deseo.

Amazona

Suave, y sólida.
Ella camina.
Sonríe, como si la vida
fuera sencilla.
Dura, es un soldado
defendiendo su fortaleza.
Pero es imposible
ignorar su pureza.
Salvaje y sensual,
su cuerpo con mil vueltas
me invita a soñar,
perderme en ella...
Pero distante
Esquiva
Intocable
Me despierta
Y reconozco
Que nunca lograré sumergirme
en su piel.
Que no podré alcanzar su belleza.


Sol


Sinuosa y brillante, me eclipsa...
La gente se detiene...
Y solo ella es movimiento.

Sonríe, sin sonreírme.
Sus labios, pasión...
me encandilan...
No puedo, no salgo, me quedo...

La miro.
Y olvido.
Todo lo que me rodea desaparece.
Y solo es ella... brillante.
Sinuosa...

Alucino...
El mundo se paraliza.
Y solo ella es movimiento.
Y me acerco... me quedo.
Tomo con mi mano
su cuerpo,
y me pierdo.
Y sinuosa, sonríe...

Acerco mi alma a su boca.
Y el mundo no existe.
Y despierto.
Y ella...
sonríe.

Narciso

Ojos que persigo.
Ojos que me pierden.
Piel que deseo tocar.
Mujer.
Mujer que me hace soñar.
Y ella, indiferente, solo
percibe su propio reflejo.

El que le devuelvo en mis ojos.
Vanidosa, solamente se enamora,
de su propia capacidad de conquistar.
Y estoy seguro,
de que nunca me podrá amar.

martes, diciembre 15, 2009

Inspiración


Hay gente que me inspira…
Alguna gente me inspira…
Pasa a mi lado y me siento rodeada de musas,
que me agobian obligándome a escribir,
lo que podría guardar en el baúl de los secretos de mi alma.

Pero hay gente que me genera eso…
que quiero publicar y no puedo callar…
Porque hay gente que me llena el espíritu.
Me hace reír, mucho.
Me hace llorar de empatía o emoción.
Hacen que se me estremezca cada rincón de la piel de ternura.
O me hacen amar profundamente.

Hay gente que me inspira…
Y no quiero que no trascienda
Porque son trascendentes, imprescindibles.
Me hacen volar del disfrute.
Derretirme en el calor de la sensualidad que me invade al verlos,
o simplemente me hacen callar para impregnarme de su sabiduría.

Ah! Si! Hay gente que me inspira…
Diferentes gentes que de diferentes modos me inspiran.
Porque son divertidos, lindos o irresistiblemente sensuales o dulces.
Esa gente que me inspira no la resisto, mujeres u hombres de mi vida.
Mujeres y hombres que quiero en mi vida.
Los quiero cerca, rodeándome, tocándome, hablándome.
Porque me hacen divertido el día a día,
y me hacen sentir viva.

Si!
Algunos de ustedes... me inspiran…


sábado, diciembre 12, 2009

Solo un sentimiento.Nada de textos.


De la vida solo quiero resaltar la pureza,

solo quiero recordar la dulzura.

Quiero amar hasta mis últimos días

y sonreír cada mañana, cada tarde, cada noche,

a su lado.

Quiero ser suya, solo quiero ser suya...

Y no recuerdo los sinsabores del pasado

porque él es mi isla, mi paz, mi amor.

Estoy en mi hogar, nuestro hogar. Él duerme y yo estoy aquí,

pensando en cuánto lo amo, en que cada segundo que respiro solo siento felicidad.

Solamente puedo ser feliz y no necesito nada más, porque estoy a su lado.

Porque él me ama, porque yo lo amo.

Mi esposo, mi hombre, mi amigo.

Espero morir a su lado, solo quiero vivir y morir a su lado.

Solo quiero que de la vida, recuerde la pureza,

solo quiero que esté rodeado de dulzura.

Solo doy mi vida para que sea feliz.

miércoles, diciembre 09, 2009

Estrella


Tímida y libre, ella brillaba,
su piel era dorada,
aunque cerraras los ojos para mirarla.

Sus ojos sonreían siempre,
como si la vida fuera un parque de diversión,
como si el momento fuera un chiste.

Me miró unos instantes… como a todos.
Siempre a los ojos, con los ojos entrecerrados por la risa permanente,
evidenciando los surcos de los años,
que en nada habían amainado el hambre de vivir.

Y al mirarme, como a todos,
me vi en sus ojos, sintiéndome único, como todos,
pues ella nos trataba como si fuéramos irrepetibles,
hombres y mujeres trascendentes. Y quise ser
único, no como todos.

Pues cada historia tomaba un valor especial,
la de cada uno, en sus oídos interesados, curiosos.
Y ella iba y venía entre nosotros,
hombres sintiéndonos que en algún lugar, en alguna vida,
pudimos ser merecedores de su dulzura, de su amor,
casi disponible, casi nuestro, pero inalcanzable.
Como ella.

viernes, noviembre 27, 2009

Historias inconclusas


Historias que pudieron ser historia
Y no lo fueron
Porque no empezaron
Fantasías irreverentes que solo podrán ser
Vanas ilusiones nunca concretadas,
Aunque si anheladas.
¿Es siempre superior el deseo de volar que el volar en si mismo?
Como saber si realmente no quieres vivirlo,
sino únicamente añorarlo.
Y mantener eternamente así la perfección etérea,
de esos paraísos nunca alcanzados.

jueves, noviembre 26, 2009

Nada que contar


No hay historias que contar
Y no habrá.
Delirios cocainómanos de total falsedad
Son los que aturden mis entrañas
Y me hacen alucinar.
Que es posible.
Que ahí está!...
Y cual balde de agua helada,
me aterriza la realidad,
a la cruda y verídica idea,
de que no habrá lo que contar.
Y lo veo y lo presiento.
Pero vuelvo a vacilar
Y una línea me entierra de nuevo,
en la ilusión de que ahí está...

lunes, noviembre 23, 2009

Mi ignorancia


¿Qué hay después de la muerte?
¿Qué sentido tiene el amor en la vida?
¿Cuál es la función del sexo?
¿Qué aporta trabajar?
¿Para qué ser fuertes?
Pensando en el sentido real de la existencia…ese sentido profundo…el sentido verdadero de la existencia del “ser” y no del cuerpo caminante:
¿Para qué todo eso?
Lo lindo y lo feo.
La felicidad y la tristeza.
La riqueza o la pobreza.
La resolución o la paralización.
La debilidad o la fuerza.
La inseguridad o la certeza.
¿Acaso nos distinguimos unos de otros en realidad?
¿En realidad es mejor ser fuerte que débil?
¿En realidad para el propósito último de la existencia son importantes todas esas características o etiquetas?
¿Lo son?
“Es mejor ser inteligente que lento, culto que ignorante, espiritualmente evolucionado, rico en dinero que pobre, es mejor ser feliz que desdichado”
¿Pero mejor para qué?
“Mejor para seguir el viaje con más herramientas”
¿Pero qué viaje? ¿El verdadero viaje del alma en el infinito universo? ¿O es que solamente es mejor para este corto paseo de 50 o 60 años por este lugar? Por ponerle un plazo.
Y aunque lo sea para este paseo… ¿Será realmente importante para el viaje real?
No lo sé, no lo sé, quiero entenderlo, pero no lo sé.
Tiendo a creer que nada de eso importa.
Tiendo a creer que da igual.
Tiendo a creer que las diferencias en la esencia no son diferencias.
Y que la soberbia de quienes se creen diferentes, o superiores o mejores, o peores, o inferiores, no es más que la venda en sus ojos a la inevitable realidad, de una verdadera existencia de homogeneidad.
Pero solo tiendo a creer.
No lo sé.

sábado, noviembre 21, 2009

Para vos Eli


Las fotos nunca reflejan la realidad en todo su esplendor.
Pero así como ese morocho que salió en la foto, yo también quedé impactada en ese instante.
Tormenta, lluvia, como ven mucho viento, cielo gris arriba, y un arco iris rebelde en el horizonte.
Era una combinación increíble.

jueves, noviembre 19, 2009

Still inside


Día a día.
Corre, día a día.
Cierra los ojos de su alma.
Ejecuta tareas mundanas.
Día a día.
Abandona sus alas en la cama
cada mañana al levantarse, día a día.
Día a día enciende el botón del robot
en que se convierte para vivir,
día a día.
Y desde una ventana a ella misma,
se observa, día a día,
guardando bajo llave sus sentidos,
ahogando sus aullidos.
Pero aun está allí.
Aun sobrevive.
Oculta.
Día a día.

jueves, noviembre 12, 2009

COCA COLA




Estoy dejando definitivamente mi única adicción:

LA COCA COLA LIGHT!!!!
Y estoy con síndrome de abstinencia. jeje

De la mano de eso, hoy a las tres de la mañana me desperté de repente con un pensamiento:

Y si la vida no fuera mas que una especie de déjà vu permanente?!!!!

Si volviéramos y volviéramos y volviéramos a vivir lo mismo una y otra y otra vez !!!!!!

Qué harían?

Qué valdría la pena repetir y repetir y repetir y repetir y repetir?
Yo tengo algunas, pocas cosas:

El primer beso con mi esposo!!!


Si, definitivamente, el sexo con mi esposo!!! Perdonen la desfachatez. Ese momento en que se escapan los sinsentidos y las ideas y solo te dejas alcanzar la máxima entrega a tu propio descontrol de la mano del otro.

Definitivamente ese momento en el que miras tu cuadro y ves que no le falta nada!!

Repetiría el instante que abandono mi razón y mi ego y me permito escribir libremente, sin juzgarme y sin temor a que me juzguen!! Son muy raros esos momentos!

No tengo hijos todavía, pero si los tuviera repetiría una serie de momentos que sé que todas las madres repetirían, sin duda! Como los ojos de mi esposo emocionado en el momento de sus nacimientos! Pero no tengo hijos. No puedo saber.

Y repetiría EL MOMENTO en que tomo un vaso de COCA COLA HELADA!!!!!!!! jajjajja
Qué repetirían ustedes?

lunes, noviembre 09, 2009

Reencuentros

La puerta estaba entreabierta, yo en la calle.

Llovía, me empapaba, mi pelo se pegaba a mi cara, mi ropa pesaba.

Me alejé unos pasos, hacia el cordón, dudando...
Volví a acercarme a la puerta grande y vieja.

Puse un pie en el escalón y empujé un poco la madera áspera, apenas...
Sentía curiosidad.

La luz era muy tenue y desde adentro salía un delicioso perfume de eucalipto, me pareció que también olor a tierra mojada. No parecía lógico.

Volví a bajar a la vereda...

Suspiré como de costumbre, hinchando mis pulmones, dudando, queriendo, emocionada.
Queriendo, apenas temerosa, queriendo, ansiosa.
Volví a acercarme pues el olor a eucalipto me invitaba a mirar qué habría adentro.
La lluvia no paraba, yo ya no me sentía mojada, y volví al umbral, decidida.

Una suave sonrisa de picardía no podía desdibujarse de mi rostro y despacito me deslicé hacia adentro, intentando saciar mi curiosidad.
Caminé hacia ese gran corredor de casa vieja...

En el patio interno estaban ellos, sentados, conversando, felices.
El sol brillaba, aunque afuera la noche ya se hubiera posado en la calle.
¡Hacía tantos años que no los veía!! ¡Tantos años que se habían ido! No podía parar los saltos de mi corazón ilusionado.
Miré sonriendo y les dije tímidamente pero feliz: —Hola.
Ellos me esperaban, sonrientes...

Yo me quedé parada mirándolos, esperando a que me invitaran a seguir, a que me autorizaran a entrar.
Ellos no dijeron nada... solo sonrieron con el mismo amor y respeto de siempre. Y yo me sentí en casa.
Lágrimas de profunda felicidad salieron de algún lugar de mi etéreo “yo”.
Sentí calor, sentí mucho amor envolviendo mi alma.
Ellos sabían que este era el momento de que me uniera a ellos.
Yo solamente quise estar allí, para siempre, y allí, feliz…
Me quedé.

sábado, noviembre 07, 2009

After office


Sabiendo que no había nadie toqué con mis nudillos sobre la puerta del despacho.
Entré como todas las noches que trabajaba hasta tarde y me quedaba en la empresa, vacía de gentes y ruidos.
La luz estaba apagada y caminé hacia el ventanal que cubría toda la pared.
Me paré mirando hacia la bahía…
El agua deseosa de oscuridad se peleaba con los destellos de las luces de toda la rambla.
El cielo desfigurado por la ciudad iluminada ocultaba las estrellas que competían desesperadas por dejarse ver.
Afiné la vista recostando mi cabeza en el vidrio, entrecerré mis ojos, en silencio.
Sola.

Consejeros

Hay quienes creen tener las respuestas,
el modo exacto de resolver el problema,
el método adecuado para descifrar el enigma.

Hay quienes creen saberlo todo
y opinan segundo a segundo de como
el otro se equivoca cuando hace, o dice esto o aquello.

Hay quienes están seguros de que su filosofía es
la correcta, de que su religión es la única posible,
de que su técnica es infalible.

Esos, esos queridos maestros omnipotentes
me tienen cansada, aburrida, fastidiada.
Porque no se dan cuenta que cada vida es única.

No perciben que el mismo Dios nos hace creer en Dioses distintos
para enseñarnos la tolerancia, entre otras lecciones que necesitemos aprender
en este curso corto que es cada vida.

Porque no tienen idea de que tener otro estilo es más divertido,
por inseguros nunca descubrieron lo enriquecedor y placentero que es viajar sin guía,
y se aferran al itinerario como si de eso dependiera su vida.

Por eso gracias por tus consejos querido consejero, pero perdona si no los sigo.
Yo prefiero equivocarme en grande,
que acertar, si para eso tengo que seguir tu camino.

sábado, octubre 31, 2009

Señal de alarma


Una señal...
Un nudo.
Palpitaciones y un vacío.
El piso se movió en un instante
La inestabilidad me alcanzó de repente.
Mi paraíso retrocedió a limbo.
Y mi cielo celeste
se cubrió de gris.
La felicidad es un cristal,
Que ayer creía de acero.

viernes, octubre 30, 2009

Expectativas


Se me desliza entre los dedos
la agonía y el temor.
Los lleva el viento.
Los desintegra en el espacio
Los desvanece...
Solo existe el presente

Crecen árboles en el jardín donde paseo
Y son árboles floridos, sin espinas
Que me invitan a treparlos,

Voy camino al cielo
Camino a mi universo querido
Al paraíso de mi espíritu
Que le sonríe a las tristezas que han quedado en el pasado

Y me regocijo en el disfrute que el hoy
hace correr por mi sangre tibia,
por mi piel viva,
por mi cuerpo descansado y sediento de
alegría y renovación.

sábado, octubre 24, 2009

Silencio


Escucho el mar.
Mi suavidad...
Me arrulla,
la brisa.
Me transporta,
ese murmullo.
La marea
me lleva.
Me empuja.
A mi silencio,
hacia mi nada,
nuestra nada...
Hacia mi paz.

martes, octubre 20, 2009

Mujeres que corren con los lobos



Este texto es un humilde homenaje para algunas mujeres, algunas amigas, algunas compañeras del taller de literatura (disparadoras de todo esto) y algunas mujeres de blogs que visito seguido, que empecé a leer y me conquistaron el corazón. Y para mí también. jeje

Algunas mujeres tienen miedo de encontrarse con sus vulnerabilidades, con su sensualidad, con su suavidad, o su dulzura, o con sus más profundas tristezas, o con su fuerza, y evaden de forma automática, diariamente. Algunas quieren “parecer inteligentes” o fuertes o superadas y se esfuerzan por decir cosas razonadas que no salen del alma, sino de alguna tonta proyección de lo que creen que “deben ser”.

Yo he sido una de ellas, estrictamente formada en números y trabajando toda la vida con ellos, intentando ser “inteligente” y sobria para encajar en un ambiente de profesionales aburridos, ambiciosos y egocéntricos y vanidosos en la ostentación del "saber", tuve que aprender a ser rígida, a dejar de lado la dulzura, mi lado femenino o hasta mi debilidad física (cuando estuve muy enferma) para que no te creyeran débil u obsoleta, o para que no te pasen por arriba, los muy huecos.

Haber conocido a estas mujeres me vuelve a reencontrar con “ESA” que todas somos y que yo algún día abandoné, por las razones expuestas y otras.

Ellas son lo que reconozco como una de esas “Mujeres que corren con los lobos”, que se desgarran y se recomponen, que tienen hijos y son su vida, o que no tienen hijos pero serían madres espectaculares, o solo madres intentando ser madres.
Mujeres que se enferman y sufren mucho la angustia del dolor físico y el temor a la muerte pero siguen adelante, quien sabe no como diosas inmunes, pero como simples mujeres que hacen lo que pueden.

Mujeres que tienen amores y los pierden y luego vuelven a tener amores y a disfrutar de esa sensualidad que algunas aprendemos a ignorar, o que ya no quieren otros amores porque tuvieron UN gran amor inolvidable.

Mujeres imperfectas, que conocen su propio cuerpo y su propia alma, o no, pero intentan encontrarse, y simplemente, se buscan.

Muchas gracias a todas.

Y continuemos aullando.






domingo, octubre 18, 2009

Estamos muuuuyyyy....

Abrridos de la vida, de la gente pelotuda, de que sea necesario el dinero para vivir, de que me hablen idioteces, de que sea necesario hablar para comunicarse, estaría buenísimo que fuera por telepatía, o solo mirándonos o tocándonos!!!

¿Qué te aburre a vos?


Uffff, nada para hacer...



Que mi mente esté vacía cuando quiero escribir...


Me aburre la estupidez de la gente que me tira caramelos y me dice idioteces... me aburro mucho.



Estar encerrado. Quier salir, quiero salir ... estoy aburrido también.


Y a mi qué que les parece!!!!


No hay remedio, mejor dormir un rato y olvidarme de todo.


Y yo me quedo por acá nomás... no hay nada que me divierta.








¿Cómo los puedo ayudar?
¿HAY ALGUIEN MAS, ABURRIDO POR AHÍ? DE QUÉ?

viernes, octubre 16, 2009

Sigo desconectada.

Un poco de silencio.
Dicen que de poetas y de locos....
Estoy pensando en el loto y no logro terminar de sacar nada.
Vuelvo pronto.



lunes, octubre 12, 2009

Miedo




Este amor que te tengo
es mi lazo a este universo.
La daga sobre mi cuello.
Mi refugio
mi tormento.
Mi hogar
mi infierno.
En el miedo a perderte yo me pierdo.
Intento ser yo quien diga adiós primero.
Escapo, corro.
Paro casi al final.
Pienso.
Me detengo ante el abismo  antes de saltar. Y vuelvo.
Regreso a tu lado confiando en la eternidad.
Pero el miedo a perderte me vuelve a dominar.
Y vuelvo a  correr, correr…
antes que llorar.

domingo, octubre 11, 2009

Mi amor


Detener el reloj

en este instante.

Ubicarme en el

presente.

No seguir

hacia adelante.

Mantener esta ilusión,

del amor imperturbable.

Enlazarme entre tus brazos,

entregarme, y disfrutarte.

miércoles, octubre 07, 2009

El clon

No deseo otra vida.
Deseo sueños ricos.
Creaciones de mi espíritu inquieto,
sediento de danza, color y risas.
Deseo un clon que viva distinto,
Para poder yo, seguir viviendo así.
Sintiendo a la vez, lo que deseo sentir.
Porque el yo es feliz aunque no pleno.
Y lucha y se debate,
contra las líneas conocidas de la cotidianeidad autoritaria,
que se impone y lo liquida,
poco a poco.


1994

Creo que no comí loto, está bueno?...


Quisiera haber probado del loto, o perderme entre lotófagos amenos para tener hoy lo que contar.
Pero mi Odiseo muy autoritario era, en esta mi vida, y ante su mando rechacé todas las oportunidades de evadir, de huir, de levitar en la negación, o en el placer sin control, o en alguna adicción.
Tuve la necesidad de pisar firme el piso y no viajar en el humo, porque siempre fui el bastón, o el pilar.
Y al conocer las adicciones y los lotos ajenos aprendí a elegir la libertad por medio de la responsabilidad, y descubrí que cuando dependes tanto de algo que no puedes vivir sin ello estas entre rejas, te vuelves neurótico o paranoico, o fóbico. Por lo que tampoco tengo ningún fanatismo.
Y me sentí abandonada o sola, o un "bicho bolita" tantas veces en mis años más chicos, que aprendí a no aferrarme, y a suavizar mis dependencias... para evitarme sufrimientos.
Tuve una vida tan correctamente prolija, y me siento tan básica, que a veces creo que tengo que desistir de esto de la escritura pues donde los demás ven materia prima pura y rica, yo veo historias para atenuar, y las transformo en relatos menos interesantes, más simples, menos dolorosos.
Pero a veces me doy cuenta que esa paz consciente fue mi Ítaca, la que me permitió permanecer en equilibrio en el medio de esa realidad tan dolorosa de mi infancia.
Y hoy no me arrepiento. Y estoy sentada en mi casa tranquila tomando coca cola y escribiendo textos bobos que igualmente me hacen feliz.
Y caigo en lugares comunes, si, porque los lugares comunes por algo son comunes, por algo la gente los elige tantas veces que se transforman en lugares comunes, será que algo bueno tienen…

***


Profe, sigo intentando encontrar ese instante de mi vida en la que fui un lotófago. Reviso, reviso, pero realmente no creo que haya existido, sigo buscando…

Cariños a mis compañeros de taller que deben estar entre loto.
¿Se permite imaginar cuál hubiese sido mi loto e inventar?

martes, octubre 06, 2009

Momento de horfandad

Ser huérfano es caer en alta mar sin salvavidas y tener que nadar sabiendo que no haces pie, sin ver ninguna playa más allá de la circunferencia del horizonte. Nadar, y nadar, sin saber hasta cuando te van a acompañar las fuerzas, nadar, hundirse, tragar agua y volver a salir para seguir nadando, nadando, nadando, en busca de la tierra firme, que se desea, pero que no llega, no se ve.

jueves, octubre 01, 2009

Estrellas fugaces


Del cielo intensamente negro colgaban esas estrellas únicas y brillantes que me recordaban a mi cielo artiguense.


Él, acostado en la arena, tranquilo, sostenía mi mano, jugando con mis dedos, mirándome con una sonrisa silenciosa, en una paz que me elogiaba.


Yo no dejaba de parlotear, extasiada por esa aventura brasilera de verano.


Mas maduro, creo que conciente de la fugacidad de aquel momento, disfrutaba cada segundo, suspendiendo cada instante, e intentando hacer parar “a aquella jovencita”, que no podía parar.


Me atrajo hacia él, lentamente, haciendo que recostara mi cabeza en su pecho, y nos quedamos allí, escuchando las voces del mar.
On the road 4

En honor a Eli - algún intento de Haiku (fallido)


Olvidar todo
Renacer a lo nuevo
Sentir el calor







Lindas sonrisas
De rojo entusiasmo
Y suave color

Piano o candombe

Estaba allí luego de tantos años de estudio y sacrificio para ser el mejor; esforzándome para lograr ese éxito tan anhelado por todos, tan peleado por mi.

El público que me escuchaba no era mucho, pero si selecto; exigirían lo mejor de mi, todo lo que pudiera dar y más. Me juzgarían de la forma mas dura para lograr que fuera el mejor, y yo seguía en esa lucha, convenciéndome de que ese debía ser el camino a recorrer.

Intenté seguir concentrado en el piano… pero de repente, detrás del murmullo del público, que dispersó mi atención por un segundo, empecé a sentir el sonido de la cuerda de tambores de Barrio Sur. Si, era ese grupo de gente que pasaba todos los domingos bajando por San Salvador, hasta la placita que está en la esquina con Veintiuno.

Miré de reojo a la gente; se estaban poniendo de pie y yendo hacia la ventana. Evidentemente, tampoco para ellos, mi pieza resultaba tan interesante como el sonido que provenía de la calle.

Esa música también me envolvió. Estaba abrumado; las teclas se percibían debajo de mis dedos como cubos de hielo que me producían un bodrio inmenso, además del frío imponente que sentía al estar sentado quieto, en el medio de ese patio de casa vieja, con claraboya rota. Pensé en la posibilidad de unirme al grupo de los domingos, algunas veces lo había hecho, aunque tímidamente, y aún así me había divertido mucho.

Me contuve unos segundos, pero me aburrí profundamente y ya siquiera podía ver la partitura. Estaba perdido, no lo soporté, quise parar y correr, mi cuerpo me pedía otra cosa. Me levanté, y salí a la calle.

Ya en la vereda miré al montón pero no reconocí a nadie, entonces dudé, y dando un paso atrás, quedé recostado sobre la puerta observando de lejos, nada más. Hasta que pude ver que en el centro de esa multitud desconocida pero ardiente, estaba ella. Aquella morocha que había visto algunas veces, pero que nunca había conocido, porque los muchachos siempre decían que no valía la pena perder tiempo con ese tipo de mujeres. Pero hoy los muchachos no estaban…

Ella era exuberante y sus curvas se balanceaban sensualmente al ritmo de la cuerda. Yo estaba allí, viéndola pasar moviéndose provocativamente frente a mí, sin mirarme. De repente me miró, como otras veces, pero noté algo distinto.

Avancé unos pasos y me quedé parado sobre el cordón, con un pie en la calle y otro en la vereda, dudando nuevamente, por no reconocer allí a nadie familiar.

Todos aquellos extraños seguían al ritmo del tucutúm, tucutúm, tucutúm, tucutúm….

Quería unirme a ellos, quería vivir aquello. Me movía de forma vacilante si animarme a alcanzarlos, como simple espectador. Me distraje un segundo mirando la destreza de un niño de seis años que golpeaba con sus pequeñas manos la lonja, emitiendo un sonido no menos caliente que el que emitían los demás adultos.

Cuando volví a buscar a la morocha en el centro, no la vi,no la vi, ya no estaba

"Qué idiota, o
tra oportunidad perdida por vacilaciones cobardes", pensé.

Y decidí irme a mi casa, como castigo por tanta estupidez.

Cuando me di vuelta para hacerlo sentí en mi hombro una mano. Miré hacia atrás esperando ver al profesor de piano que venía a buscarme para continuar con aquel inútil concierto. Pero esta vez no, no era él, pues allí estaba ella.

Sonriente, con una mano en mi hombro y el otro brazo extendido invitándome a acompañarla, no detenía un solo instante el movimiento de esas caderas increíbles, al ininterrumpido ritmo de aquel caliente candombe.

Me mantuve frío aunque mi corazón golpeaba del mismo modo que aquellas manos golpeaban las lonjas, pero yo no demostraba la mínima sorpresa, nunca perdía el perfil de total seguridad.

Sostuve su mano y seguimos bailando con todos, hasta la esquina de Paullier. Percibí que estaba un poco borracha. Creí sentir un delicioso aliento a Grapamiel mezclado con el sensual aroma a 212 de Carolina Herrera —perfume preferido de mi novia Rosina— y eso me movilizó aún más.

La tomé de la cintura y un brazo. Prácticamente la arrastré, alejándola del resto de la gente, llevándola al palier de un viejo edificio que tenía las luces apagadas, a media cuadra de allí.

La envolví con mis brazos y recosté todo mi cuerpo al suyo para sentir su calor. Ella me miraba, apenas sonriendo, provocativa. Sus ojos negros redondos reflejaban de igual forma que su cuerpo, su calor, su deseo. Y recosté mis labios apenas, en los suyos.

Ella quedó quieta, sin rechazarme, pero sin responder.

Los tambores se sentían aún, a una cuadra ya. La gente no se veía más, hacía frío, sentía calor.

Recordé por un segundo, que una hora antes estaba en aquella casa helada, frente al piano, rodeado de aquellos intelectuales ambiciosos y aburridos. Sonreí.

Volví al presente y sentí el voluptuoso cuerpo de aquella morocha de quien no sabía ni el nombre.
La atraje más hacia mí, tomando sus caderas con mis dos manos, y esta vez sí, se entregó al beso que le di.

Piezas perdidas

Hay personas que dejan nuestras vidas.
Y te queda esa sed, de saber cómo pudo haber sido.
Hay personas que dejan nuestras vidas
Y sabes que no pudo ser más que lo que fue.
Hay personas que dejan nuestras vidas.
Y buscas recuperarlas nada más por la posibilidad
de que te acerquen a aquellas otras que sientes
como perdidas.
Hay personas que dejan nuestras vidas y ni lo detectas
o agradeces que se hayan ido.
Hay personas que con gran alivio ves que se alejan de nuestras vidas
Hoy siento haber recuperado una pieza importante y agradezco
el alargue en este que es mi partido.
Porque es una persona que había dejado mi vida
sin que hubiéramos tenido ninguna oportunidad de saber
si nos quedaría la sed, el alivio, o la sensación de haber perdido.

martes, septiembre 22, 2009

Sapos y princesas 1



Casi viva, casi feliz.
Casi aquí, casi a punto de huir.
Solamente ser amada,
antes de partir.
Solamente amar y morir.




De sapos y prinesas 1

On one road.


Árboles, árboles, árboles, árboles,
Campo,
silencio, sol tibio,
árboles, árboles, árboles,
Puente,
árboles, árboles, árboles, árboles
galerías de árboles
árboles, árboles, árboles
y más árboles.



On the road 3

sábado, septiembre 19, 2009

Sin título

El agua resbalaba caliente por el cuerpo de Ana.
La voz de Faustao en la televisión la hacía sentirse con los pies en Brasil, definitivamente.
Recordó con nostalgia la última vez que había estado allí, en ese mismo hotel. Pero también recordó que aquella vez había sido diferente, pues la había acompañado Martín.
Inclinó su cuello hacia atrás dejando que el agua enjuagase su pelo.
Pasó sus manos por su cabeza y se miró el cuerpo desnudo. Se sintió satisfecha, aunque triste.
Cerró sus ojos y dejó que el agua corriera por su rostro, en una especie de ritual limpiador.
Rotó su cuerpo sobre un eje imaginario intentando que se calentara todo y cerró sus brazos, cruzándolos delante de su pecho.
Se sentía serena, aunque desolada.
Respiró profundo.
"Hinchando las costillas", se dijo, como lo decía la profe de pilates.
Y respiró más profundo, como si ese aire fuera la fuerza que necesitaba para cerrar la ducha y salir. Para cerrar la ducha, y seguir.


On the road 2

La Artesana

Era morocha, rellenita, su piel desgastada por el sol, reseca, agrietada.
Sus ojos negros profundos me miraron entrar a la capilla como si fuera yo su entretenimiento del día.
Me miró mucho, insistentemente, y me dio la bienvenida con una sonrisa amplia que me llegó al corazón, de algún modo.
Levantó del piso algunas de las piezas que tenía a la venta, desde virgencitas de porcelana, medallitas plateadas, hasta vestidos artesanales.
La miré con ternura. ¡Tan joven! ¡Y tan vieja!
“Seguramente tiene menos de treinta”, pensé.
Parecía haber vivido ochenta.



On the road 1

domingo, septiembre 13, 2009

Feliz año nuevo


La Terminal se me representaba como una película, con brillos y risas.

Gente llegaba. Gente se sentaba a esperar y gente partía a sus hogares a festejar año nuevo.

Nuevas gentes llegaban y partían.

Y mas personas llegaban y se iban.

Yo solo lloraba. Lloraba sin poder parar, lloraba inundando la tierra entera con mis lágrimas.

Lloré hasta medianoche, sola. La terminal ya en silencio era mi compañía, y afuera se escuchaban los fuegos artificiales.

Lloré esperando el ómnibus a casa. Solo necesitaba llegar.

sábado, septiembre 12, 2009

DECISIONES


Otro día más como los anteriores, no tenía ganas de salir para la fábrica.
Hacía muchos que, aunque caía destruido temprano en la noche, me despertaba cansado al amanecer.
Daba vueltas y vueltas en la cama, intentaba inútilmente volver a dormir, y finalmente, me levantaba agotado, como si hubiera pasado la noche en velo.

Esa mañana como todas, entré a la habitación de Ismael a darle los buenos días y él, ya en la alfombra, como siempre, gateando con mucha dificultad, intentaba de forma insistente alcanzar la lámpara de pececitos que estaba sobre el mueble de colores; el que yo había pintado cuando decoramos la habitación. Esa lámpara era un objeto de deseo inalcanzable para él, quien, curioso, siempre hacía innumerables intentos de llegar a ella.

—Pa-pá…

Se volteó con impotencia hacia mí, buscando ayuda y al obtener solamente una sonrisa como respuesta, me miró con cierta indignación, que le duró un segundo. Luego, derivó su atención a los cubos coloridos que estaban esparcidos por todo el piso, y se movió torpemente hasta el rojo.

"Es dulce, pero terco", pensé.

Sus ojos grandotes y negros, como dos bochones, me recuerdan a Ana. Y su sonrisa, que abriéndose de oreja a oreja forma esos pocitos en las mejillas, junto al brillo de su mirada, hace traslucir esa fuerza y alegría, igual que ella.

Recuerdo aquellas veces que en la cama, descalzos los dos, nos divertíamos con la idea de que nuestros hijos, tendrían pies tan feos como los nuestros.

"Pobre Isma, realmente sus piecitos son horribles", me dije sonriendo.

La extraño. Intento tener presente todas sus indicaciones y consejos, pero temo olvidar algo. Temo que al pasar el tiempo se desvanezcan tantas risas. Tanto amor.

Ismael a mis pies tira de mi pantalón. Me acuesto en el piso, lo tomo en mis brazos y le hago cosquillas. Él ríe a carcajadas, como lo hacía ella. Lo amo.

Agradezco a Ana una vez más aquella decisión.

Una lágrima cae por mi mejilla, y me avergüenzo, ya que ella siempre se burlaba de mí, cariñosamente, por ser demasiado emotivo.

Isma, sobre mi pecho, balbuceando otro papá, me toca el cachete, como si supiera el significado de esa gota, que ya no está.

Lo abrazo. Volvemos a jugar.
Imagen prestada de:

DE MI AZOTEA

Imagen prestada de: http://www.ultimahora.com/adjuntos/imagenes/000/139/0000139883.jpg

Con la necesidad de captar vidas para mi vida sin vida, me he transformado en un voyerista incansable y sediento de sensaciones de otros.

Estaba sentado esta vez en mi propia azotea del décimo piso, con el binocular en la mano. Eran las dos y media de la madrugada de un martes, y espiaba los techos y ventanas de Montevideo para ver amor, familias o pleitos, pero la mayoría estaban ya con las luces apagadas.

"La gente dormiría por ser un día hábil", pensé.

De repente allí, a dos cuadras de mi casa, en una de las dos ventanas iluminadas de un edificio, que no se si era en el cuarto o quinto piso, vi como él le pegaba a aquella chica que parecía ser su mujer.

Estaban en el living del departamento. Ella tenía en sus brazos a un bebé, yo no percibía si era niña o niño, tampoco pude escuchar por la distancia. No pude escuchar si hablaban o discutían, ni si ella gritaba o lloraba.

Yo solo permanecí allí, con mi binocular tan fuertemente apretados al rostro que me dolían los ojos. No podía apagar esa película que se presentaba frente a mí.

El levantó su brazo tres veces y le pegó en el rostro con total brutalidad. Ella arqueando sus hombros intentaba solamente envolver con sus brazos al bebé.

"Para que no llegaran a él las agresiones", imaginé. "O para que no grabara el recuerdo de ellas, quizás"

Yo permanecí paralizado por el horror, y sin poder hacer nada. Por la vergüenza de estar allí, me quedé sentado en la azotea de mi propio edificio, hipnotizado.

El hombre tambaleándose del living al dormitorio, donde solamente estaba encendida una veladora junto a la cama, se dejó caer como piedra y pareció quedar profundamente dormido.

Ella, aún en el living, con la televisión prendida, se sentó en un sillón que estaba junto a la ventana —marco de mi escena— y se quedó allí. Se quedó con el bebé en sus brazos, mirando hacia afuera, en mi dirección, como si me viera; como si supiera que yo estaba allí, testigo silencioso... e inútil.

INDOLENCIA

Era medianoche, de esas, en las que algo falta. En la computadora, intentaba dejar volar mi imaginación, motivar a mis dedos a que me ofrecieran más que la habilidad de dejar los platos limpios, como todas las noches desde que había renunciado al trabajo.

Desde la cocina se sentía el tic tac, tic tac, tic tac, del reloj, herencia de la abuela.

Intentaba escribir…

El vecino del piso de arriba caminaba, de un lado al otro. Sus pasos me desconcentraban, parecía que sus zapatos fueran los tacos de una mujer que en el silencio de esa noche inerte, producían un golpeteo que me resultaba insoportable, irritante. La madre del chico movió un mueble, y para completar, no se por qué a esa hora, lo que no era habitual, se escuchaban pasar muchos autos afuera.

Estaba ya a punto de desistir de lograr un poco de motivación cuando de pronto un motor se apagó, frente al edificio. Dejé la computadora, abandonando mi esfuerzo, apagué la luz, y fui a la ventana a husmear quien sería.

Allí estaba estacionado un 206 rojo y dentro se podía ver a una pareja. Pensé que se estarían despidiendo, me quedé mirando, curiosa, deseosa de historias que contar. Pero no parecían tener ganas de separarse, por lo menos no él.

Sentada del lado del acompañante estaba una joven, con su espalda recostada en la puerta del auto. La ventana estaba abierta, y él sobre ella, la besaba con insistencia. En vano, ella lo empujaba intentando alejarlo, pero él hacía fuerza para no salirse de encima de su cuerpo.

En un momento, en una especie de sobresalto, la chica se incorporó e intentó abrir la puerta, pero su acompañante no la dejó y puso su mano sobre su pecho, desgarrando su ropa, lo que me permitió ver su piel desnuda. La chica cruzó sus brazos cubriéndose, y alcancé a oír una especie de grito, ahogado por los labios de él.

Permanecí paralizada, sin poder alejarme de la ventana.

“¿Debo bajar? ¿Debo llamar al 911?”, me preguntaba angustiada.

Pero mi morbo deseaba más continuar allí, observando, y entreabrí la ventana para ver si también podía escuchar.

Y escuché, una especie de sollozo, y movimientos de cuerpos incómodos sobre los asientos, que me confundían, me inquietaban. Él sobre ella parecía no querer detenerse, y sentí que le decía:

—Hace mucho que me provocas, no te hagas a la que no te gusta, los dos sabemos que también queres.

Aquello me sonó a ordinariez, pobreza y cobardía.

Ella intentaba de forma sutil; supongo que para que no la escucharan los vecinos, desembarazarse de aquel hombre, bastante mayor que ella; con quien quizás, realmente había estado jugando, pero sobre quien parecía ya no tener ningún control.

Desde la ventana pude ver que él estaba a punto de lograr lo que se había propuesto, quise quedarme. No sabía realmente si me correspondía salir a defender a aquella mujer, o si ella estaba también jugando un juego de seducción.

Estaba perpleja, excitada, quería ver.

Mi ética me decía que tenía que enterarme de lo que realmente sucedía y hacer algo.

Me di vuelta, cerré mi ventana, decidí que esa noche, debido a los inconvenientes, no sería día de relatos. Y me fui a dormir.

martes, septiembre 08, 2009

Algunos de Historio personal

SEGUNDOS

Su respiración era muy irregular, imperceptible. Yo, acostada a su lado en la cama, lo miraba. Cuidándolo, esperaba.

En casa había mucha gente, pero en el cuarto solo los tres.

La abuela Aída estuvo allí, en el sillón viejo marrón, se quedó siempre a mi lado, también mirándolo, y cuidándome.

Con temor puse mi mano en su pecho, lo escuchaba, lo sentía.

Pensé lo terrible de nunca haberle dicho que lo amo, por orgullosa, por rebelde.

—Te amo papá—susurré tímida y avergonzada cerca de su oído. En la ilusión de que me escuchara.


EL ADIOS

Mamá estaba sentada a mi lado.
El murmullo continuo de personajes que alternaban sus presencias no dispersaba mi atención. Tampoco la puerta que se abría y cerraba a cada segundo en otra habitación.
Mi mirada, siempre estuvo fija en él, y en los que se acercaban para despedirse.
Desde el pasillo se colaba el usual aroma a café de estos eventos, mezclándose con la inevitable presencia floral.
Una señora se acercó a él y lo tocó en el rostro, con intimidad.
No sabíamos quien era.
Bromeé con mamá.
—¿Esta no será una amante mami? Un poco averiada la señora, mal gusto tenía papá.
Mamá sonrió avergonzada y entre risas nerviosas me dijo:
—Laurel, qué horrible, no hagas eso.
También reí, negándome el dolor, solo por un instante, del que desperté.

domingo, septiembre 06, 2009

Gracias

Ayer me acosté conflictuada...

Cúal es el sentido de la existencia.
Por qué la gente le tiene tanto miedo a la muerte.
Yo no le temo a la muerte,
Hasta he aprendido a mirarla con cierto cariño,
Es que nos hemos mirado a los ojos tantas veces...

Pero sí le temo a una vida intrascendente,
A una vida aburrida
A una vida sin saltos, sin muertes, sin fuertes alegrías y fuertes tristezas.
Le temo a la monotonía, a la apatía.

Y de esto se trata saltarse de la rueda, salirse de la calesita, dejar de estar día a día, hora tras hora sin reaccionar, sin que el alma aprenda a gritar cuando tiene hambre.

Pienso en quienes me ayudan en esto tan complicado de descubrir como vivir
y me vienen a la cabeza pocas, muy pocas personas, porque a las demás las veo sentadas en esos caballitos de colores, persiguiendo zanahorias virtuales, girando, girando y girando.

A esas pocas personas que me ayudan a saltarme a un costado y ver que lo que importa es lo que importa y no hay dudas de eso pues el estómago te lo confirma.

Solo puedo agradecerles , porque los admiro, porque me despiertan, porque me permiten seguir inquieta, seguir buscando, seguir descubriendo, seguir dudando.

Y a los demás los quiero, los amo, pero los invito a salirse de esa calesita, a "ver", a dejar de perseguir zanahorias imaginarias, porque nunca se alcanzan, no son más que zanahorias y el alma es mucho más.

sábado, septiembre 05, 2009

Escribir


No es posible escribir sin sincerarse,
si se muestra solo el disfraz,
temiendo a la exposición del alma.
Si se hace imposible desnudarse,
por temor a ser juzgado,
por terror a herir.

El destino es el fracaso si se elige la superficialidad,
si solo se és en el interior,
y se finge que no existe sustancia.
Si por no ser una carga demasiado pesada
se abandona al propio espíritu,
para transformarse en un payaso inconsistente y trivial.

No es posible escribir,
sin profundizar en el andar cotidiano,
si al sentir, que un vestigio de autenticidad,
empuja la piel para salir,
esta se engruesa voluntariamente,
resistiéndose a dejar al descubierto
cualquier rastro de fragilidad,
por temor al dolor, por terror al abandono.

Imposible escribir así, imposible


viernes, septiembre 04, 2009

Suspenso en la rambla


Era sábado de 21 k.
Todos los sábados corría de Parque Rodó a Malvín, ida y vuelta.
Justamente estaba dando la vuelta cuando sentí el primer retorcijón.
Me quedaban diez quilómetros de regreso a casa pero me tranquilicé recordando que había ido al baño antes de salir, por lo tanto solo podía ser una falsa alarma.
Seguí corriendo.
Ya de vuelta, y a la altura de Buceo, otro retorcijón me indicó que el asunto iba en serio.
Miré las chircas al costado del puertito. Instantáneamente, los edificios al costado de la rambla me hicieron ver que esa no era una opción posible.
Intenté pensar en otra cosa, miré el río… la gente, el día que estaba lindo, y recordé que a la altura de Pocitos estaban los baños químicos de temporada.
Empecé a apurar el paso, cuando otro retorcijón artero seguido de otro y otro, pusieron a prueba todo mi control físico y emocional.
Empecé a desencajarme y a correr desesperado para llegar a Pocitos.
El golpe fue brutal cuando en el lugar de los baños químicos, no vi más que arena. Durante la semana los habían sacado por el final del verano.
Pensé muchas cosas en pocos segundos.
Se mezclaba en mi cuerpo la transpiración producto de correr, con la que derivaba de mis nervios por el temor de lo que parecía inevitable.
Pensé subir una cuadra a algún bar, pero estaba seguro de que la vergüenza sería peor si no llegaba y al accidente lo tenía en el medio de la gente, en la calle.
Miré la arena.
Pero eran las diez y media de la mañana de un sábado soleado y la rambla estaba llena de gente haciendo ejercicios y paseando a sus perros.
Ya, totalmente fuera de control, seguí corriendo buscando la mejor alternativa. Pasé el Nautilus y corrí hasta las rocas donde había una palmera y cuando me estaba bajando el short, justo en la bajadita, vi a un indigente durmiendo tirado en ese lugar.
En un intento desesperado por mantener mi dignidad corrí tres cuadras mas hasta el Viejo y el Mar, me fui atrás de las rocas donde había un hueco, pues seguramente a casa no iba a llegar.
Agachado miré hacia arriba y tenía en frente a toda la platea de edificios de la rambla, donde seguramente el público de aquella escena, que la veía como ajena a mi, era numeroso.
No supe que hacer, y ya no tenía nada mas que hacer.