martes, agosto 24, 2010

Necedad


Se...
exactamente como haces
que mi piel explote
cuando tus labios luchan
quieran dominar
y tus brazos hombres
envuelven mi cuerpo
deseoso de hogar


de tu voz atrevida
diciéndome al oído
insistentes palabras
que me hacen volar.
de tu labor constante
y mi derrota grata
con tu mirada incrédula
cuando me haces llorar

Pero...
conociendo todo
sabiendo aún más
elijo no saberlo
elijo olvidar

lunes, agosto 23, 2010

Miedos primarios


Necesito hasta las lágrimas
tu regazo.
La contención indestructible
de tu abrazo enorme y relajante.

Necesito dejarme estar.
Caer en el colchón de tu cuidado.
Saber que siempre estarás.
Rendirme sin dudar.

Necesito tu cariño constante y firme.
Alejarme de esos miedos
a que me lastimes, traiciones,
o abandones.

Necesito "saber", tener "certeza"
de que aquí te quedarás, eternamente,
de que siempre serás mi amigo, mi corazón.

Necesito esas garantías para poder confiar en vos...

Pero aún sin ellas
Te necesito, te necesito.
Hasta la muerte...., mi amor.









viernes, agosto 20, 2010

CENIZAS


Titubeo
Tiemblo
Palpita mi corazón a gritos
Me contengo
Siento
Deseo
Me muevo desde mi miedo
Retrocedo
Me quedo inmóvil
Me bloqueo
Mi vientre indica un camino
Que con gran elocuencia
niego
Mi boca añora un abrigo
que ya solo tendré en mis sueños.

martes, agosto 17, 2010

Cumbres - Gracias Jesús


Cimas...
Pasillos que se acaban.
Historias que concluyen.
Vidas que ya no seguirán.
El punto de remate
en ese primer tejido
que me llevó una eternidad.
Pues por la falta de experiencia
mil veces lo deshice
para volver a empezar.

Cumbres...
Amores que terminan.
O intento renovar.
Renglones vacíos.
Cuadernos enteros por llenar,
de proyectos que aún no han nacido
de entregas que ya pronto serán.

Cumbres...
Certezas indiscutibles.
Cimientos que no se moverán.
Segundo puerto de partida
a una ruta nueva de viaje
que hoy debo diseñar,
con la comprensión definitiva
de que la vida, solo es dar.

jueves, mayo 27, 2010

Juana de Ibarbourou

Comparto....
Cariños

LA PROMESA

Todo el oro del mundo parecía
diluído en la tarde luminosa!
Apenas un crepúsculo de rosa,
la copa de los árboles teñía.

Un imprevisto amor,mi mano unía a tu mano,
morena y temblorosa.
¡Eramos Booz y Ruth ante la hermosa
era que circundaba la alquería!

"¿Me amarás?", murmuraste. Lenta y grave
vibró en mis labios la promesa suave
de la dulce, la amante moabita.

Y fué como un ¡Amén! en ese instante
el toque de oración que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita.




Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.

De todas esas cosas,
frutos, astros y rosas,
que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.

Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
¡que tuviera una intensa blancura de azucena!
Desnuda, y toda abierta de par en par
¡por el ansia del amar!




¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,tanto,
que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.

¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?

¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...



lunes, abril 26, 2010

Ambigüedad


La playa solitaria y amplia
la atemorizaba.
Los pies descalzos y libres
sentían el calor de la arena
abrasada por el sol.
El vapor tibio se podía palpar
en ese instante, si estiraba la mano
y se animaba a intentar.
Miró a lo lejos el infinito.
Allá, perdido en el océano…
Y se sentó al borde de esas olas
que traían murmullos
de promesas
de pasiones
que incendiaban
su deseo.
Al borde de esas olas
Que devolvían al mar
Sensaciones
Reprimidas
Por la cotidianeidad.
Sensaciones
Abandonadas a la muerte
En algún lugar del pasado
Que no puede olvidar.

Sin despertar


Abre los ojos, y por minutos eternos
el techo blanco... y frío...
sobre su cuerpo,
la mantiene inmóvil.
El techo blanco, y vacío…
Como ese espacio, vacío,
entre su cuello, y su vientre.
Vacío y frío.
Y con los ojos abiertos y el alma en blanco,
vuelve a cubrirse con la frazada tibia,
arropando la ilusión,
de que su corazón al fin,
no se sienta ni tan frío,
ni tan blanco,
ni tan vacío.