
Que si profundizo demasiado puedo ser demasiado solemne, y alguien, en su pragmatismo absoluto puede pensar que estoy divagando demasiado. Que si en realidad me mantengo en la superficie para no profundizar demasiado para que los prácticos no me crean un viaje… los incisivos, aunque no me lean, pensarían si lo hicieran, que soy una frívola. (Y en realidad muchas veces soy frívola realmente). Que si me pongo romántica, creerán que soy Susanita, y si me pongo muy gélida los más románticos creerán que me falta dulzura. Y si muestro demasiado mi dolor, puedo ser pesada o aburrida, o el embole de siempre, y si estoy muy contenta, obviamente, superflua. Y si por las dudas me pongo ordinaria, rezo, para que no entre nadie de la familia a leer el blog en esa entrada… Y lógicamente, nunca voy a hablar de política, ni de historia, ni de religión, pero de la vergüenza que me ocasiona ser atea, apolítica, y carecer casi absolutamente de cultura general, porque, a pesar de que piense que para la esencia de la vida lo que importa es lo que vas sacando o dando en el minuto a minuto de tus días y no lo que pasó hace mil años, digan lo que digan; de la vergüenza que igual me ocasionan todos mis “as” y mis “igns”, ni hablo. Ahh, y me faltó la parte en que si me pongo muy intensa los perfil bajo y discretos dirán que soy una loca, y si me quedo a medias tintas los que viven intensamente pensarán que me falta sangre. Y así voy, desconociendo “me” a mí misma en función de intentos de ser lo que no sé, unos 320 días al año. Y los 45 restantes (si es que llegan a tanto), en que me animo un poco a que me importe un bledo si los románticos, los prácticos, los incisivos, o los cultos, están por ahí afuera, acompañando a mi aniquilador juez personal a ver si estoy romántica, práctica, o culta, o incisiva, o superflua, la panza se me queda liviana, los pulmones se hinchan con ganas, y tengo los orgasmos más impresionantes que pueda describir con palabras. Pero… siempre, mi neurosis vuelve, ataca mi diaria, debilita mi escritura, y aniquila mis ansias.